La columna 90 Minutos de Antonio Velázquez Zárate

Por segunda ocasión, desafortunadamente, fui testigo junto con muchos más que estaban en el campo dos de Ciudad Universitaria, de un hecho que nos dejó amargo sabor de boca: el fallecimiento de un jugador de las ligas de veteranos, a causa de un infarto, producto de un sobre esfuerzo físico. El ambiente en esa instalación, luego del suceso no fue para nada agradable cuando nos llegó la noticia de que el jugador falleció en el trayecto al hospital.

Durante ese lapso y la fatal noticia, nos vino a la mente otro hecho similar sucedido años atrás, cuando en el mismo campo y casi en el mismo lugar, se desvaneció Gregorio Zepeda, justo frente a nuestras narices. Fue un hecho dramático, porque los jugadores de mi equipo, tratamos de auxiliarlo en vano. Respiración de boca a boca, masaje adecuado al corazón; en fin, lo que estaba a nuestras manos, no había más. Finalmente, antes del arribo de la ambulancia, ya totalmente inútil, alguien le puso una camiseta en el rostro y los paramédicos de la Cruz Roja, tras comprobar el fallecimiento, lo cubrieron en su totalidad con un manto blanco y comentaron: “avisen a sus familiares y esperen al ministerio público”. Con el correr de las horas se realizó el proceso y el cuerpo fue trasladado al SEMEFO por las autoridades.

En los campos de fútbol de Culiacán y de otras partes de la entidad, se han dado hechos similares que sin duda alguna se pueden repetir, como recientemente en Mazatlán durante un campeonato de invitación, cuando un jugador de Sonora cayó fulminado tras ejecutar un tiro penal y otro más libró un infarto. Desgraciadamente, existe la posibilidad de que se sumen otros más, si no se toman las medidas adecuadas para evitar en lo posible ese tipo de situaciones.

Todos quienes practicamos algún deporte, es más aquellos que simplemente caminan, trotan o corren para mantenerse activos y en buen estado físico, deben tomar las medidas que sugiere la ciencia médica. En pocas palabras: cada persona es responsable de su salud, aquí no se trata de echarle la culpa a autoridad alguna, pero esta sin duda puede y debe intervenir para coadyuvar en lograr hacer conciencia y tomar medidas reglamentarias para poner un granito de arena.

Sabemos que la mayoría de los presidentes las ligas de veteranos se reunieron en días anteriores, precisamente para llegar a acuerdos que les proporcionen determinado blindaje a los jugadores mayores de edad, estrategia que debería extenderse a las ligas de todas las edades. Sabemos que este comité encabezado por Alfonso Aceves Martínez, ya tomaron cartas en el asunto para a partir de la próxima temporada, retomar la exigencia de los electrocardiogramas, sumado a exámenes médicos de laboratorio de rigor que indiquen como anda la glucosa, triglicéridos, hipertensión etc.

Se habló de contar con servicios médicos de mayor envergadura más allá de los paramédicos que no tienen herramientas para atender casos como los arriba señalados, entre otras cosas un desfibrilador y hasta una ambulancia en todas y cada una de las jornadas.

Sin duda todo muy importante, pero lo será más cuando se tome la medida de que los jugadores mayores de edad no jueguen tantos partidos durante una semana; se habló de por lo mucho dos, sin embargo, aquí entra el tiempo de recuperación; si los profesionales requieren de por lo menos tres días, esta medida no se cumple cuando hay quienes juegan los jueves y los sábados. Así de simple y sencillo.

Pero no es todo.

Desde siempre con el afán de hacer mejor papel, la visión de acordar refuerzos menores de edad en categorías de más años ha sido algo así como un cáncer, pero aún más: hay jugadores que no dan su brazo a torcer y juegan en categorías contra rivales de menor edad. La medida para evitar esta situación en muy simple: cuando cumplan la edad para irse a la categoría siguiente, no deben dejarlo a criterio del jugador. Te vas porque te vas, que sea una regla. No terminamos de entender lo escrito en este último párrafo al que le debemos sumar que es increíble que en las categorías de veteranos hay a quienes les pagan por jugar. Y que conste, pasamos por alto, el hecho del alto consumo de alcohol al que muchos recurren tras cada partido.

Cerramos con lo siguiente, nada nuevo si usted quiere, pero en lo personal siento la responsabilidad de no quitar el dedo del renglón: si queremos seguir divirtiéndonos, participando de manera más equitativa, la alternativa se llama futbol ocho, por lo menos empezando por la categoría de quienes militan en la llamada Ultra.

Nos vemos mañana y cuídense

Antoniovelazquez13@hotmail.com

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