Luisa Julieta Escobar es el lado social, el lado humano del running, es esposa, madre de familia e impulsora de una fundación, estudió un doctorado y es docente; es la China Poblana Corredora con Causa.

Por medio de este perso­naje la fun­dación «Camina Junto a Mí», ayuda a niños que sufren Síndrome de West, padecimiento que tuvo su hija. Ya son cinco años de entusiastas participaciones, más de 100 carreras en su trayectoria, incluido el Maratón Virtual Puebla 2020. La China Poblana Con Causa ha pasado del dolor por la enfermedad de su pequeña y la depresión por una pérdida, a la alegría de un milagro y la satis­facción de apoyar a mucha gente, pacientes y padres de familia, a través de su folclor.

El running fue la respuesta

En 2015 diagnostica­ron a su nena el Síndrome de West, una extraña enfermedad que provoca ataques de epi­lepsia que disminuyen las capacidades motoras y genera un déficit cognitivo.

“Mi niña tenía sólo ocho meses de edad, le dificultaba sentarse, hasta llorar o reír, a la enfer­medad le nombran ‘el peque­ño gran mal’, acaba con la calidad de vida, mi esposo y yo la lle­vamos con diferentes médicos, dejé el trabajo, dejé todo para cuidarla”, expuso.

Ante tal situación, su desfogue, su relajación fue el correr, generar serotonina y adrenalina, al principio fue difícil porque no tenía ese hábito, de niña le dio asma, sin embargo un día a las 6:00 de la mañana se salió a correr con su perro: «em­pecé a llenar de vida, enten­dí que debemos hacer cosas que nos llenan, a pesar de tener un dolor en el alma hay que hacer algo por uno misma.

Sucedió el milagro en 2016

Un año después incursionó en su primer maratón, con la firma convicción de correr por la salud de su hija. Cuando le falta­ban 100 metros para llegar a la meta, su esposo y la bebé se unieron y cruzaron juntos los tres.

A menos de un mes de ese primer maratón, su familia y amigos implementaron una campaña en redes sociales a fin de generar oraciones, esperar una milagrosa cura que ya le había sucedido a otra niña en otro país, la gente respondió muy bien. Al acudir a la consulta, el neurólogo les dijo: «es un milagro, su hija ya no tiene síndrome de West”.

Después de eso, la familia retomó su vida normal, «se embarazaron», pero desgraciadamente la criatura no se logró, llegó otra vez la depresión, pero la niña del milagro sacó adelante a su mamá: «al ver a mi hija sonreír, caminar, ir al kínder, me ayudó a levantar­me”, recordó.

Otra tragedia familiar llegó, una sobrina con un tumor, por lo que Julieta Escobar tomó la decisión de su primer carrera con causa, el Maratón de la Ciudad de México, tuvo sólo cuatro meses de preparación pero le entró! «corrí por mi hija y mi sobrina, corrí y así fue cómo me surgió la espinita de correr por más niños”, dijo.

Surgió personaje de la China Poblana corre con causa

En su próxima carrera ya corrió con el traje típico, lo cual tiene su chiste porque es pesado y requiere una zancada diferente, con lo cual generó fama y su propósito, que le hicieran caso en la Fundación Camina Junto a Mí. Son más de cien familias a ni­vel nacional, y unas diez de Pue­bla, las que están inscritas en esa organización, desde entonces implementa una causa al año en donde hace una carrera muy larga y cada kilómetro tiene un monto en donativo para poder comprar sillas de ruedas especia­les para los niños con Síndrome de West, cada una cuesta 22 mil pesos, importadas de Estados Unidos, en el pandémico 2020 no se pudo. Su labor altruista no ter­mina ahí, también genera donativos para poder comprar medicamentos una o dos veces al año.

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