Santiago Giménez fue el héroe, el hijo del «Chaco» anotó el único gol sobre los Tuzos para pasar a la final.

Coincidió con el 94 aniversario de la Máquina. Ahora va por la novena estrella, no estará «su coco» América en el camino, y buscará que la séptima finalmente sea la vencida. El conjunto cementero comenzó con la película esperada. El director técnico Juan Reynoso no repitió alineación, siguieron las acostumbradas rotaciones, pero su mensaje fue bastante claro: ir por el gol de la tranquilidad desde el inicio. Por ello, optó por un doble ataque entre Santiago Giménez y Jonathan Rodríguez. La primera opción fue Bryan Angulo, pero el ecuatoriano sufrió una molestia en el calentamiento y el canterano entró al quite.

Paulo Pezzolano salió con lo mejor de su plantilla, los que mejor se vieron durante el torneo y sólo realizó un cambio. Romario Ibarra fue suplente, mientras que Francisco Figueroa fue titular.

La Máquina comenzó con la inspiración de su lado, sin ningún temor de nada. El escudo de su aniversario la llenó de la mística celeste y comenzó con el dominio, sin embargo, los Tuzos lo cambiaron de un momento a otro. Pachuca mostró más ambición y buscó el gol de visitante, ese que no fue prioridad para los cementeros en Hidalgo, pero en sus embates no inquietaron ni un poco al portero Jesús Corona.

La afición celeste se hizo sentir. El «Azul, Azul», retumbó por todo el recinto y eso animó a sus jugadores. El equipo local decidió jugar por las bandas y fue como crearon peligro. Un centro de Ignacio Rivero estuvo cerca de ser rematado por Orbelín Pineda. El Maguito lamentó no ser más alto y quedó a centímetros de incrustarla en la red.

La visita fue obligada a replegarse, cedió el balón y resistió las numerosas llegadas de su rival. Los cementeros propusieron, tomaron el mando y trataron de ser desequilibrantes. Si bien el gol de Cruz Azul se vio más cercano, la realidad es que Oscar Ustari tampoco se exigió.

Tuzos era el obligado, pero le regalaron metros a su rival. Cuando intentó el contragolpe, fueron imprecisos. Ismael Sosa intentó, pero no pudo con la marca de Juan Escobar. El equipo blanquiazul no encontró por donde hacer daño.

Los capitalinos no se desesperaron. La calma fue clave y estuvieron muy cerca de irse con la ventaja al vestidor. Cabecita recibió por el costado izquierdo, recortó a Kevin Álvarez y le pegó con potencia. ¡Poste! El palo le negó el festejo, cuando el cancerbero ya estaba vencido.

El primer tiempo fue como el cotejo de ida en la Bella Airosa. Aburrido y soso. Pero el complemento cambió totalmente. El líder general y rompe marcas, junto al equipo que eliminó a Chivas y América aparecieron en el Coloso de Santa Úrsula.

Pachuca avisó con un tiro largo del Pocho Guzmán, pero Chuy salvó con grandes reflejos. Después llegó el turno celeste. Santiago Giménez perdonó una vez, pero la segunda ya no. Luis Romo le puso el balón medido, el, canterano se deshizo de la marca de Gustavo Cabral y con un cabezazo, de carambola, venció a Ustari. El joven no iba a iniciar, sufrió con su sequía y tuvo su justo regalo. ¡Con sangre azul!

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