¿Cuántos pueden decir que eres parte de un grupo de 40 personas que hacen ese trabajo en ese nivel de todo un país?

Así es, esos son los umpires.

Y son muchas las cosas que se sacrifican para poder estar ahí, momentos familiares, buenos y malos, desde el nacimiento de una vida hasta el fin de otra, estar lejos de las personas que amas, siempre digo que es un trabajo que te da la oportunidad de conocer lugares y personas, pero al mismo tiempo extrañas gente y extrañas todo.

Me acuerdo que estaba en Puebla y alguien me preguntaba si nosotros estábamos igual de fregados que los jugadores en el sentido que no veían a sus familias y le dije que no, no estamos igual… estamos peor, ellos al menos media temporada están en un lugar donde pueden convivir con su familia, nosotros permanecemos de 3 días o una semana a lo mucho y nos estamos cambiando de ciudad.

Hay para quienes esos sacrificios valen la pena, por una estabilidad económica que le da la oportunidad de sostener a su familia, el estatus que te da, de cierta manera alimenta el ego y hay que estar muy centrado para no “volarse”.

A otros les pesa el sentimiento y les da prácticamente el síndrome del “Jamaicon Villegas”, disculpen la referencia futbolística, pero es época de inclusión.

A veces podemos ser muy cerrados, algo herméticos, pero tenemos que ir haciéndonos así para poder sobre llevar las situaciones que se van presentado. Un amigo me preguntaba porque el ostracismo de nuestra profesión, y yo le decía que al menos por mi parte puedo entablar una conversación con cualquiera que quiera conocer de nosotros, pero lo que pasa por lo general es que hablan o preguntan sobre los umpires ya con un juicio, con los colores de su equipo en la piel y diciéndonos como aficionados como quieren que hagamos las cosas, ahí es donde en el mejor de los casos sólo escuchamos sin compromiso, por eso cuando me preguntan ¿que es un umpire?, les digo -es un factor de desestres de la sociedad-.

Visita la página @UmpireRobeDiaz28 y dale like.

Deja un comentario