Un 18 de enero de 1940 en la Ciudad de México nació Pedro Rodríguez de la Vega ​​ piloto de automovilismo de velocidad mexicano. Disputó 55 Grandes Premios de Fórmula 1 entre 1963 y 1971, logrando dos victorias y siete podios. Su mejor resultado en el campeonato fueron dos sextos puestos en la temporada 1967 y 1968 y un séptimo en 1970.

Continúa como el referente del deporte motor en México. En su leyenda está ser hasta ahora el único hombre que ha ganado dos grandes premios de Fórmula 1 para el país, pero que además, cuenta con la única victoria en la clasificación general de las 24 Horas de Le Mans (1968) para un mexicano. 

El 11 de julio su vida terminó, su pérdida no solo caló en su país, sino en el mundo del deporte motor, porque uno de los mejores exponentes de esa época había partido, justo en el momento en que su temporada en la máxima categoría estaba repuntando al ubicarse cuarto del campeonato de pilotos, empatado con nueve puntos con Mario Andretti, que era tercero, pero también igualado junto al sueco Ronnie Peterson, y apenas unas semanas después del intenso duelo sobre la lluvia que vivió en Zandvoort contra Jacky Ickx. 

Pero el destino es caprichoso y a veces hace que las situaciones más irreales se repitan. Así como la vida de Ricardo, su hermano, terminó en una carrera que algunos no querían que disputara (el GP de México de 1962, carrera no valida del calendario de F1), la de Pedro acabó en la Nuremberg 200, una competencia de la Interseries europea, de la que muchos de sus conocidos, reconocieron después de la tragedia, no querían que estuviera. 

Gilles Villenueve

También un 18 de enero pero de 1950 y en Canadá, nació Joseph Gilles Henri Villeneuve, más conocido como Gilles Villeneuve, fue un piloto de automovilismo. Obtuvo seis victorias y 13 podios en Fórmula 1, resultando subcampeón en 1979, séptimo en 1981 y noveno en 1978.

Murió en el gran premio de Bélgica en 1982 por fractura de cráneoTenía 32 años y dejaba esposa y dos hijos pequeños.

Enzo Ferrari lo adoptó como a un hijo

La gran oportunidad se la ofreció Enzo Ferrari, que trabó con el canadiense una relación casi familiar: le recordaba al gran Tazio Nuvolari y el viejo «comendattore» tenía buen ojo para los pilotos…

Debutó en los dos Grandes Premios finales de 1977, con pésimos resultados. Especialmente en el G.P. de Japón, cuando voló sobre el Tyrrell de Peterson y acabó matando a dos personas (que estaban en zona prohibida). Gilles había comenzado con mal pié: demasiado agresivo y violento.

Sin embargo, Ferrari siguió apostando por él. Había que pulir el diamante en bruto. Sus incidentes en pista se sucedieron hasta que Gilles comenzó a terminar las carreras, ganando su primer Gran Premio en el G.P. de casa: Canadá.

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