El «Thor» regiomontano cumplió con el requisito mínimo de la World Athletics para Tokio 2020; definirá su última fase de preparación rumbo a la cita de verano

A sus 27 años, Diego del Real Galindo, se ha convertido en un referente del atletismo mexicano, en específico, del lanzamiento de martillo, el cual practica desde hace más de 10 años, y que hoy lo sitúa en un lugar privilegiado de la historia deportiva tras romper por quinta ocasión consecutiva el récord nacional de su categoría con una marca de 78.68 metros.

Con dicho registro, que logró el sábado pasado durante el Control Técnico realizado en el Centro de Alto Rendimiento de Nuevo León, el joven atleta no solo impuso una nueva marca que lo pone en el segundo lugar de la temporada olímpica a nivel internacional, sino que también lo hizo cumplir con el requisito mínimo que establece la World Athletics (77.50) para asistir a los Juegos Olímpicos. 

Con ambos logros en un mismo evento, Del Real Galindo aseguró, en plática con la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), que la “templanza” ha sido una de las principales características que lo han encaminado a lograr su objetivo y perfilarse a su segunda aparición consecutiva en una justa de verano, pues destacó que es el mejor estado para tomar decisiones.

“El récord llega en un momento de mucha templanza, ya no es nada novedoso en términos de Juegos Olímpicos, porque ya sabemos a lo que vamos y hay que ser muy profesionales, entender que la euforia no es buena ni la contra parte negativa, ni un extremo ni otro, sino mantenerse templado y tomar siempre las mejores decisiones en función de los resultados”, comentó.

Diego del Real, medallista de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018, y donde batió récord del certamen con un puntaje de 79.95 metros, compartió que, con la marca en el bolsillo, ahora sí se visualiza en la capital nipona, pues sabía de la importancia de asegurar su pase en la competencia del pasado fin de semana, pues aunque nunca dudó de su preparación, si lo hacía en cuanto a que las oportunidades de cumplir con su objetivo iban mermando por la pandemia de covid-19.

“Definitivamente, ahora es un pendiente menos, ya dimos ese primer paso, pues no se podía pensar en Tokio sino se tenía lo primero que es la clasificación; sabía las repercusiones que iba a tener esta competencia porque las oportunidades se acababan y el tiempo tampoco apremiaba, por eso sabia la importancia de esto representaba en términos de que hacer o no la marca”, dijo.

“Nunca dudé de mi preparación, pero de la oportunidad de poder competir sí dudé muchas veces e incluso lo veía complicado, porque las competencias se cancelaban y ahí fue cuando pensé que no había nada seguro”, comentó.

Tras haber sorteado obstáculos en el 2020 como crisis de salud y su contagio de dengue, la cita en el evento de Nuevo León era clave para que Del Real Galindo tuviera una actuación triunfal sorteando las altas temperaturas y un inicio fallido con dos intentos, pero que finalmente se concentró para que el tercero fuera que lo llevar a Tokio.

“Ese día me sentía fatigado más sobre la perspectiva mental porque ya quería que sucediera en cuanto a concretar el objetivo por el cual trabajé tantas veces, pero de igual manera sabía que tenía que hacer mi trabajo porque tuve un inicio complejo donde cometí dos lanzamientos nulos, pero hasta el tercero recuerdo que me llegó el pensamiento de lo que había hecho siempre en la ejecución y decir ‘es ahora o nunca’, y en el tercero logré hacer la marca, con ese me bastó para clasificar”, recordó emocionado.

El conocimiento, la base de su camino a Tokio 2020

Tras haber vivido la experiencia olímpica en Río 2016, donde finalizó en cuarto lugar, Diego del Real resaltó que afronta este camino a Tokio 2020 con el conocimiento como la base de sus pasos y preparación, pues le da un panorama más amplio sobre cómo manejar lo que viene con su experiencia previa en la justa de verano de hace cinco años.

“Afronto este camino de una manera que ya casi nada es nuevo para mí en términos de que ya sé que es lo que venía; por ejemplo, en este evento sabía a lo que me enfrentaba, sé lo que ahora viene, lo que tengo que hacer, sé cómo prepararme, sé qué hacer y qué no hacer, realmente la palabra correcta que define todo es el conocimiento, así es como enfrento ahora, eso que me da la capacidad de analizar en cada una de las decisiones que tomo, los pros y contras sobre qué es mejor para mí”, destacó.

Si bien pensar en una medalla olímpica es muy aventurado, el lanzador de martillo, que se encuentra analizando la recta final de su preparación rumbo a Tokio, aseguró que se enfoca en su trabajo y marcas, pues eso le abrirá paso a la obtención de un lugar en podio, pues sabe que tener un registro entre los 78 y 80 metros lo podría poner en una posición privilegiada.

“No podemos pensar en términos de medallas como algo planificado, hay que entender que lo que dan las medallas es un resultado, por eso el trabajo y el pensamiento están encaminados hacia eso; pensamos que estadísticamente todo lo que sea de 78 en adelante, por temas de probabilidad, básicamente es una medalla muy probable, como de un 90 por ciento, y más con el antecedente inmediato de Río y esa es la perspectiva para Tokio”, compartió. 

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