El deporte espectacular que despierta pasiones en millones alrededor del mundo no sería lo que es hoy sin la instauración del pase, más específicamente hacia delante; esa regla que es indispensable en cualquier ofensiva desde las primeras categorías de flag hasta las grandes ofensivas de NFL, pero que por mucho tiempo no existió.

El fútbol americano inició a finales del siglo XIX como una adaptación del rugby en Estados Unidos, en sus comienzos el deporte (que en esos primeros años se jugaba solamente a nivel universitario) era considerado como uno de alto peligro por las reglas de aquellos años bajo las cuales varios jóvenes universitarios perdieron la vida jugando en el emparrilado.

Por esa razón era mal visto en la sociedad norteamericana que hizo todo lo posible para desaparecer el deporte a principios del siglo XX. Así que el 26º presidente en la historia de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, que consideraba al fútbol americano de ese momento como “el deporte nacional” orilló al legendario “padre del fútbol americano” Walter Camp a implementar el pase en 1906, aunque Camp creó varias reglas que hacían casi imposible utilizar esa opción, como por ejemplo no se podía anotar un Touchdown por esa vía o que un pase que no fuese tocado por el ofensivo o que saliera del campo le daba posesión del balón al rival.

El punto de quiebre para mostrar que el pase hacia delante podía ser utilizado como una gran arma se dio en 1913, momento que incluso fue representado en Hollywood, cuando la toda poderosa Armada de Estados Unidos se enfrentó a los Peleadores Irlandeses de Notre Dame. Unos jóvenes Charley Dorais (QB) y Knute Rockne (WR) aplastaron a la armada con el pase hacia delante implementando en el proceso el uso de trayectorias en la ofensiva, uno de los primeros juegos donde David derrotaba a Goliat en la historia del fútbol americano, en la prensa de aquellos años fue marcado como algo “nunca antes visto”.

Poco a poco los pases fueron implementados en el deporte, pasaron de utilizarlo una o tres veces por juego a cinco, luego diez y quince jugadas por juego, lo que llevó al pase a ser utilizado en muchas ofensivas donde en esos años el Quarterback era un jugador que era conocido por llevar las jugadas a sus compañeros pero tenía el rol de bloquear principalmente, los corredores eran quienes lanzaban el ovoide.

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