Uno de los programas más importantes que desarrolla la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a favor de los derechos de las mujeres con el fin de poner un alto a la violencia, es impulsado también por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), que por segunda ocasión, desarrolló actividades durante 16 días para fomentar y sumarse al programa del organismo internacional; del 25 de noviembre al 10 de diciembre, se trataron retos que enfrentan las mujeres y niñas para continuar activas en el deporte en tiempos de post pandemia.

Durante este lapso, la CONADE continuó con los esfuerzos para lograr la igualdad sustantiva en las políticas públicas para “no dejar a nadie atrás, no dejar a nadie afuera”, tal cual lo establece el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, el programa de la Unidad de Género y No Discriminación en la CONADE, como parte de las actividades complementarias y transversales en el ámbito deportivo.

Estos días de activismo forman parte de una campaña internacional que se organiza anualmente; fue impulsada por un grupo de activistas en la inauguración del Women´s Global Leadership Institute, en 1991, y es en 2008 como apoyo a esta iniciativa, que el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, presentó la campaña: “ÚNETE de aquí al 2030 para poner fin a la violencia contra las mujeres”.

Esta iniciativa celebró su 30 aniversario en 2021, con el tema: “Pinta el mundo de naranja: ¡Pongamos fin a la violencia contra las mujeres YA!, llamado necesario que surgió de acuerdo con las últimas estimaciones que revelaron que una de cada tres mujeres de 15 años o más, en todo el mundo, han sufrido violencia física o sexual, lo cual indica que los niveles de violencia contra las mujeres y niñas en gran medida no han cambiado durante la última década, cifra que no refleja el impacto de la pandemia del covid-19.

Sin duda el confinamiento ha exacerbado todos los factores de riesgo de la violencia contra las mujeres y las niñas, lo cual refuerza muchas de las causas fundamentales como los estereotipos de género y las normas sociales nocivas que no permiten continuar avanzando en la generación de espacios y programas a favor de una cultura de paz.

Sumidos en esa reflexión, la CONADE este año, se dio a la tarea de dar voz a las mujeres y niñas que una vez más modificaron sus entrenamientos y actividades laborales para seguir avanzando en la transversalización de la perspectiva de género en el deporte.

Poner fin a la violencia en el deporte requiere de un trabajo en conjunto y la búsqueda constante del equilibrio para desarrollar actividades personales, laborales y familiares que fomenten una cultura de inclusión, deconstruyendo normas sociales arraigadas.

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