El minuto 117 del tiempo extra fue el momento clave para que Robertson de los Estados Unidos rematara de cabeza dentro del área y venciera a al arquero de la selección mexicana Talavera para coronarse campeón de la Copa Oro de la CONCACAF.

Lo criticable es que el de los estadounidense es un equipo alternativo, no fueron los titulares los que obtuvieron el título, pero supieron imponerse a un México que dominó en el primer tiempo y parte del segundo tiempo pero sin contundencia, después la cosa cambió y fueron los de las barras y las estrellas los que fueron al ataque una y otra vez, pero de milagro no cayó el gol en el estadio de los Raiders de Las Vegas, casi lleno con un publico mayoritariamente mexicano.

Ambas escuadras hicieron cambios y esto fue lo que equilibró otra vez la balanza, el cansancio diezmó a los dos equipos y y casi no había jugadas peligrosas, los hombres de refresco no funcionaron, sobre todo Pulido la principal esperanza.

Así con un toma y daca automático, llegaron a los tiempos extras, lo cual nunca se había dado en este torneo. Y cuando todos se preparaban para la tanda de penales, llegó la única posibilidad de hacer daño, una jugada a balón parado vía aérea, lo cual aprovechó Robertson. Desués de esto, sólo se agregaron dos minutos y todo terminó.

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