El 17 de enero de 1973 nació en la Ciudad de México Cuauhtémoc Blanco Bravo exfutbolista, considerado uno de los mejores futbolistas mexicanos de la historia. Destacó al principio de su carrera como delantero y extremo, para después consolidarse como un volante de creación.

Originario de Tlatilco en Azcapotzalco, comenzó su andar por el futbol en las retas callejeras, como seguro lo has hecho tú también, que nunca te das por vencido, que siempre lo das todo hasta el último aliento, con tal de lograr tu objetivo. Desde ese entonces, ya dejaba rivales en el camino y destacaba por encima de los demás. 

Por cuestiones familiares se fue a vivir al Barrio Bravo de Tepito, lugar donde forjó su peculiar manera de ser. El Impala era su equipo cuando tenía apenas seis años. En medio de la escasez económica por la que pasaba su familia, él no imaginaba lo que se le venía y cómo el futbol le cambiaría la vida junto con sus seres queridos. 

El Ame le echó el ojo para que se fuera a probar, ahí lo colocaron como defensa, algo que desanimó a nuestro crack. Su continuidad en el equipo se pausó porque la posición no era del agrado del muchacho, pero el Cuauh, dio hasta el último aliento para regresar con todo,  romperla, y firmar su primer contrato, que fue por tres años. Ahí comenzaba el traslado hacia un mundo nuevo.

Abandonó la escuela por seguir su sueño, además de sobrellevar también las carencias que significaban no tener un buen estatus económico, su necesidad de ayudar a su mamá lo empujaban a no darse por vencido. El esfuerzo del 10 hasta el último aliento se vio reflejado cuando empezaban los años 90 y de la mano de uno de los más grandes íconos del americanismo, el Camp Nou lo vio dar sus primeros pasos en Primera División. 

Anotó gol en tres mundiales diferentes, ganó copas oro y fue pieza clave del campeonato más importante de la selección mayor, la Confederaciones del 99, con un golazo contra Brasil. Le dio un campeonato a sus amadas Águilas y se marchó como los grandes con aquel tiro libre espectacular que le metió a Miguel Calero. Si algo caracterizaba a Blanco era su espíritu de lucha, su sacrificio, su entrega hasta el último aliento, su fortaleza, y su talento.

Se fue de las canchas con aquella Copa MX que el Puebla le ganó a las Chivas. Irse con un campeonato en las manos siempre será de reconocerse. Regresó unos cuantos minutos con su querido Ame. En su despedida del Azteca casi mete un gol con todo su sello, lástima que el larguero se atravesó en el camino. 

La rompió donde se paró, con Puebla, Necaxa, Veracruz, Santos, Chicago Fire; hasta en el ascenso dejó huella. Su carrera estuvo llena de polémicas, amenazas de muerte, momentos gloriosos y sobre todo dejó una huella muy difícil de borrar. 

En la polaca

Su incursión en la política se debió a una estrategia de un partido local casi desconocido que le ofreció la alcaldía de Cuernavaca, con la intención de que una vez ganada, la cediera . La sorpresa fue que tras ser elegido, no soltó el puesto.

Ya encarrerado y bajo el efecto peje, el partido MORENA lo postuló como candidato a gobernador del Estado de Morelos, volvió a ganar y se llevó al Gabinete, a dos personajes clave de su vida en la cancha: su exrepresentante José Manuel Sanz y Gilberto Alcalá, quien fue árbitro de primera división, también a los ex compañeros en el América el mediocampista Germán Villa y el defensa Isaac Terrazas.

En una de esas, lo postulan para la presidencia de la república y ya sabemos lo que puede pasar…

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