El 14 de enero de 1947 nacía en la Ciudad de México todo un personaje, Rubén Olivares exboxeador y actor mexicano, miembro actual del Salón Internacional de la Fama del Boxeo.

Olivares, más conocido por su apodo “El Púas”, fue un múltiple campeón mundial y considerado por mucha gente como el mejor campeón peso gallo de todos los tiempos.

De todo el dineral que ganó, ya no tiene nada, tiene un puesto en la lagunilla donde puede posar con sus admiradores que le paguen por tomarse una foto con ellos, ahí vende recuerdos de su carrera.

Pese a ellos, desea ayudar a cientos de ex peleadores mexicanos que no tienen siquiera «donde ir a morir». Abuelo de 16 nietos, el ex campeón mundial hace un balance de su vida y dice arrepentirse «de muchas cosas, sobre todo de haber tomado tanto», aunque de inmediato aclara que se encuentra en perfecto estado de salud: «Y eso lo sé porque hago el sexo diario… y con eso demuestro que está bien el cabrón Púas! Creo que hasta clases de sexo voy a tener que dar para sacar una lana», dice con la picardía que lo caracteriza.

Al ex peleador se le esfumaron los más de 2 millones de dólares que ganó durante su carrera -«me los robaron, los tiré», dice apenas-, y vive otra vez en la colonia Impulsora luego de haber tenido casas en Lindavista, un terreno en Acapulco, un restaurante bar en Los Angeles, tres Cadillacs, varias camionetas y muchos autos entre los que contaba un Corvette.

Más allá del dinero perdido, de las drogas y el alcohol que formaron su vida disipada, al hijo predilecto de La Bondojo le sobran planes para tratar de enmendar sus errores.

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