ESTA VEZ NO ES UN CUENTO, ES UNA POESÍA DE EDMUNDO SANTAMARÍA GÓMEZ

Sobre un lienzo terroso

a veces verde,

tras la alegre pelota

corren niños y niñas sonrientes,

uno, dos, tres, cuatro y hasta cinco la patean;

otros no.

En sus rostros se pinta el gusto.

Son bocetos que corren,

son pinceladas con tropiezos,

rayas, empujones… ¡intentos!

Parecen estorninos,

parecen cardúmenes,

parecen futbolistas.

Todos creen que atacan,

igual

piensan que defienden.

Ingenuos y divertidos

apenas inician

y todo lo aprenden.

–corre, chuta, cabecea.

Sobra la ternura y no llega la competencia.

Vienen ambos equipos por la pelota,

acercándose a un defensa

porque él la tiene.

–¡Dásela al portero.

Gritan sus padres.

El niño mira la pelota

y se la da al compañero.

¡Pitazo! Marca el árbitro.

El niño llora y se espanta

porque no sabe qué sucedió.

– no debes tomarla con las manos,

eso sólo puede hacerlo tu portero.

Le explicó

el señor autoridad.

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