La iniciativa para que un grupo de jugadores de la Liga de Fútbol Americano Profesional puedan mostrar sus capacidades, potencial y habilidades físico-atléticas, fue postergada para que sucediera en el primer momento posible.

La composición de ese grupo ha sido una labor meticulosa, extenuante y hasta cruel por el gran talento del que se nutre la LFA. Por ello, los nombres de quienes serán puestos a prueba, resultan valiosos pues la Canadian Football League ha sido clara en los requerimientos que sus nueve equipos exigen.

Las evaluaciones, que serán en dos sedes (Monterrey y Ciudad de México), contarán con la observación y medición de cada uno de los participantes. Lo que garantizará que quienes obtengan los mejores resultados serán los candidatos para la siguiente etapa de reclutamiento.

Sería fantástico que todos los candidatos consiguieran un lugar en la liga canadiense; sin embargo, el convenio reduce el número de ellos y eso eleva los estándares de calidad deportiva, tanto para ellos como para nosotros.

La importancia de este proceso se ha manifestado en los ejemplos de los jugadores LFA que han conseguido continuidad en CFL. El trato, relación y negociaciones han sido de la mejor forma para que la transparencia sea un argumento más para la toma de decisiones de los jóvenes recién llegados al fútbol americano profesional.

Treat a person as he is, and he will remain as he is. Treat him as he could be, and he will become what he should be (“Become the coach you were meant to be”, Paul J. Meyer, 2007, p. 151, cita de Jimmy Johnson).

“Trata a una persona como es y seguirá siendo como es. Trátalo como podría ser y se convertirá en lo que debería ser.”

El éxito de cualquiera de nuestros jugadores es tomado como propio por la LFA y es un orgullo verles desempeñarse en su ámbito de forma sobresaliente. Los jugadores son las semillas que se han diseminando por otras tierras para que la cosecha sea variada y satisfactoria.

Por: Cinthya García Guerrero

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