Luis Romo dio tumbos, tres veces le rebotaron el balón en el área y las tres veces le quedó a merced. Romo le pegó con potencia, como si ese esférico tuviera los lamentos de tantos años de toda su gente y entró. Carlos Acevedo no pudo hacer nada. El joven guardameta sacó lo que pudo, pero esa no.
Fue un gol. No más. Suficiente para salir con ventaja del TSM, una aduana de la que pocos salen ilesos. La Máquina necesita otro triunfo o un empate para ser campeón. Es ahora o nunca.

Jonathan «Cabecita» Rodríguez tuvieron su pique, pero leal, tuvo la primera ocasión en un balón filtrado que metió Romo. Nadie se percató del pase. Jonathan llegó de atrás y le faltaron cuatro o cinco centímetros para hacer contacto con el esférico y exigir a Carlos Acevedo.

Esa fue una de las cuatro oportunidades que tuvo el charrúa. La siguiente fue una escapada. Recortó a Doria, se saboreó el tiro, pero el Matheus le sacó el balón con la punta del zapato. El TSM le aplaudió a su zaguero la acción defensiva.

Juan Reynoso le encargó el ataque a Jonathan. Santiago Giménez y Bryan Angulo estuvieron en la banca. Cabecita se sintió como cómodo. La Casa del Dolor Ajeno fue su hogar años atrás.

Rodríguez tuvo otra ocasión, pero Doria le volvió a estropear su tiro. El brasileño fue su sombra. Lo siguió a todos lados.
La cuarta fue la vencida. Jonathan pudo jalar del gatillo, su tiro iba a la red, sin embargo, el que se interpuso fue Acevedo. El joven guardameta entró en acción de buena manera.

Si Cruz Azul tuvo ocasiones. Santos también. Juan Otero lo intentó de lejos en dos ocasiones, sus tiros le sacaron pintura a los postes.
Chuy Corona sudó pronto. Eduardo Aguirre exigió a Chuy con un disparo de mediana distancia, el bote fue peligroso, pero el portero celeste se estiró y mandó el balón a tiro de esquina. Con el Jesús en la boca se quedaron todos.

Ese fue el juego. Un vaivén interminable de jugadas peligrosas y también golpes que Fernando Guerrero dejó seguir.
Los únicos dos minutos de tranquilidad fueron los que el árbitro les concedió para la hidratación. El termómetro marcó 34 grados centígrados.

Alan Cervantes en los primeros segundos del segundo tiempo movió la red, el TSM celebró, sin embargo, Michel Morales acabó con la euforia tras marcar un correcto fuera de lugar.

Luego fueron minutos de pelea, intensidad, pero pocas acciones en las áreas. Un proyectil que salió del pie derecho de Luis Romo despertó a todos. El tiro fue tan potente que se le movió a Acevedo, pero pudo rechazar el balón con las manos. Fue un aviso.

Juan Reynoso metió a Walter Montoya y a Orbelín Pineda. Fue coincidencia o un acto mágico, pero luego de eso Luis Romo entró al área entre tumbos, todos los rebotes le beneficiaron y terminó pegándole a un costado de Acevedo. Cruz Azul se puso arriba en el marcador.

Almada reaccionó rápido. Era lógico. Andrés Ibargüen y Santiago Muñoz fueron sus cambios. Reynoso puso candado con el Shaggy Martínez.
El guion restante fue el esperado. Santos enfrente. Cruz Azul se dedicó a sacar todo lo que les llegó.

Los Guerreros metieron a todos sus ofensivos, pero no les alcanzó. Santa ventaja logró Cruz Azul en campo divino. Falta lo último. El puente que los lleva a la gloria.

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