Por Antonio Velázquez Zárate

Vaya, vaya, como lo anticipamos, esto del caso Querétaro, será algo así como una nueva telenovela, que durará hasta que el Grupo Caliente, encuentre un comprador, en caso contrario, sería la propia federación Mexicana de Fútbol, la responsable de buscarle acomodo a esa franquicia que tiene una larga historia en relación con los cambios de propietarios.

El solo hecho de que el gerente de los Dorados de Sinaloa, Antonio Nuñez, haya sido designado como responsable de esa cartera, para el Club Querétaro, por el Grupo Caliente de la Familia Hank, alborotó aún más la “bitachera” en Culiacán, porque la gente empieza a suspirar por el regreso de la máxima categoría a nuestra capital. Sí, es el prólogo de la nueva telenovela, cuyo final tendrá que esperar tal vez varios meses, porque el plazo es de todo el 2022 para encontrar nuevo dueño.

Déjenos decirle que la certificación del club estuvo a cargo del Grupo Caliente, que fue su dueño por muy poco tiempo, porque luego fue vendido al Grupo Solares, en el que aparecen como socios Gabriel Solares, Greg Taylor y Manuel Velarde, hoy separados de todas sus funciones, pero suponemos, en espera de recuperar algo de lo que invirtieron, no todo porque simple y sencillamente estaban pagando a plazos la compra del equipo al Grupo Caliente, de ahí la decisión de que este tomara nuevamente las riendas, con la condición de que se venda en el plazo fijado.

La historia es larga: esta franquicia perteneció hasta el 2020 al Grupo Ángeles, de la familia de Olegario Vázquez Raña, año en que fue negociada por el Grupo Caliente, cuando aún no detonaba la situación de las multipropiedades, pero un año más tarde la vendió al Grupo Solares, quien, a la fecha, como lo apuntamos arriba, no terminó de pagarla. Este grupo, por cierto, cuenta con acciones del Club Atlante, pero para nada son sus propietarios. Lo apuntamos por aquello de las dudas y en relación con las multipropiedades. Años atrás en 2011 un empresario de nombre Zlatko Petricevic, adquirió el equipo que llevó al descenso en 2013, ahí empezó la fobia de algunos aficionados porque el Atlas los condenó al derrotarlos.

Pero ya ve usted como todo se puede en nuestro México querido. Recordamos como es que Querétaro retornó a la máxima categoría cuando pese a descender, apareció un empresario de nombre Amado Omar Yañez, sí el mismo de Oceanía, que tanto alboroto político ha causado, quien adquirió la franquicia de Jaguares de Chiapas para llevarla mantener a Querétaro en su lugar de origen con el nombre de Gallos de Querétaro. Solo un año le duró el gusto porque luego vino el lio legal de tal manera que el Grupo Imagen, tomó el control, fue la época de Ronaldinho. Esto duró hasta 2018, cuando entró al quite el Grupo Caliente.

¿De cuánto será el valor de esta franquicia? ¿30 millones de pesos? ¿con o sin jugadores? No lo sabemos, lo que sí es verdad es que varias plazas han levantado la mano a través de voces autorizadas, entre ellas Cuauhtémoc Blanco, en calidad de gobernador de Morelos, que ofrece a Zacatepec como sede. Aquí en Culiacán, de esto solo ha hablado el gobernador Rocha Moya, pero para nada sin comprometerse. Ya lo hemos explicado hasta el cansancio, se tienen que dar muchas acciones para que Culiacán tenga nuevamente fútbol de la máxima categoría. Un o unos valientes que compren la franquicia, además, Dorados tiene dueño y por lo tanto es propietario de la marca Dorados, que pertenece al Grupo Caliente, que por la multipropiedad no tiene derecho al ascenso.

Es aquí cuando nos preguntamos: ¿cómo le hace el grupo Pachuca, si todos sabemos que también es propietario del León? Como lo apuntamos: en México, todo se puede.

Nos vemos la próxima semana

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