Han pasado casi dos años desde la última vez que se jugó un encuentro de la LFA, parece que el tiempo pasa como reloj de arena. Lento, tardío, grano a grano y esperando finalmente por el momento para poder regresar.

Y es que nadie de nosotros esperaba un corte tan abrupto en nuestro estilo de vida, la realidad es que el mundo no estaba preparado para lo que ocurrió. Cambiamos formas de convivir, interactuar, estudiar, trabajar y entrenar; nadie dijo que haya sido fácil, pero todo en el deporte como en la vida tiene sus retos.

El camino ha sido largo y difícil, pero estamos cada vez más cerca de poder regresar a dar una patada inicial en el fútbol americano nacional

Cuando llegue ese momento, sabremos que todo el camino que hemos recorrido hasta ahora valió la pena. No bajemos la guardia, prepárense, estén listos, porque cuando lleguemos a ese preciso momento el fútbol americano regresará más fuerte que nunca.

Cómo dijo Jean-Jacques Rousseau:

«La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce»

Carlos Arturo Ávila Díaz

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