¿Por qué los practicantes de jujutsu brasileño (BJJ) o de artes marciales mixtas (MMA) generalmente consiguen derrotar fácilmente en combates realistas a los practicantes de artes marciales “tradicionales” como el karate, taekwondo, kung fu, aikido y otras disciplinas?

Los practicantes de MMA/BJJ dicen que es porque sus artes son técnicamente superiores a las artes marciales tradicionales. Dicen que las artes marciales tradicionales no sirven, nunca sirvieron, ni nunca servirán para pelear de manera realista….

No creemos que esto sea cierto. Un golpe es un golpe, sea el arte que sea.

Además, muchos practicantes de BJJ por ejemplo pueden enfocarse en pelear en el suelo gracias a que prohiben los golpes y las patadas, lo cual no es nada realista.

Creemos que la principal diferencia es en la actitud, en la mentalidad.

Las artes marciales tradicionales se basan en el dogma, en una tradición malentendida, de “así se debe hacer porque yo lo digo, porque mi sensei así lo enseña y es la manera más tradicional y por lo tanto la mejor, y quien haga algo distinto está completamente equivocado”.

Irónicamente, pese a esto, existen montones de diferencias técnicas y aún contradictorias entre todos los estilos de karate, aún dentro de un mismo estilo.

La mayoría de los instructores dogmáticos jamás han peleado de manera realista, ni siquiera profesionalmente. Hablan de oídas.

Es una actitud muy distinta a la mayoría de las escuelas de MMA/BJJ que hemos conocido, donde prevalece la mentalidad abierta y auto-crítica.

Recordamos una de las explicaciones que recibimos en nuestra primera lección de BJJ, cuando nuestro instructor nos enseñaba las llaves básicas, como la Kimura y la Americana:

—Esta técnica es así, ¿ves?—nos dijo.—Pero nuestro maestro la enseña así de esta otra manera. Yo prefiero hacerla de esta otra forma, pero prueba varias y mira qué te funciona a ti.

—¿Y qué tal así?— preguntamos.

El sensei se encogió de hombros.

—Si funciona y te parece más fácil, hazlo. Siempre que siga el mismo esquema está bien.

¿Ven la diferencia?

Es similar a lo que ocurre con el karate Kyokushinkai: muchos lo consideran un estilo diferente al karate, pero en realidad es karate, puro y simple.

Las técnicas son las mismas. Las katas son las mismas. Las posturas, las ceremonias, el vocabulario, etc., son los mismos (con algunas variantes) que el 99% de los otros estilos de karate.

La diferencia es que Kyokushin entrena combate a contacto pleno, aunque con limitaciones como no golpear la cara.

La diferencia es, de nuevo, la manera de entrenar. La mentalidad.

Claro, la filosofía, la parte artística y ceremoniosa, el respeto, etc. son súper importantes. No los estamos desechando ni minimizando. Es lo que hace a las artes marciales “artes”.

Pero esto no significa que debemos olvidar el lado “marcial”.

Las artes marciales son tan efectivas (o inefectivas) como las entrenes.

Parafraseando una frase de una famosa película: “Ya tienes todas las armas que necesitas. Ahora, úsalas”.

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