Por Antonio Velázquez Zárate

Desde luego que hemos estado atentos sobre los hechos sucedidos en el estadio La Corregidora de Querétaro, vimos el partido ante el Atlas y lo que la televisión nos envió sobre la bronca, supimos en los instantes en que se dio la invasión que estaba por darse una situación totalmente fuera de control, pero no imaginamos que llegaría a las proporciones que hoy todos conocemos y sobre la que hemos recibido una lluvia de opiniones y de informaciones (desafortunadamente muchas de ellas falsas). Claro está que todas coinciden en lo mismo: reprobar absolutamente los hechos. Eso no dejar lugar a dudas.

La Federación Mexicana de Fútbol ya dio su veredicto, dicen sus directivos, basado en el reglamento, de ello podemos comentar que nunca se había aplicado un castigo como el que recibió el club Querétaro y de pasadita raspó al Atlas, porque sus seguidores, también fueron sancionados. Para muchos, los castigos se quedaron cortos, para otros suficientes, pero, más allá de si los castigos ameritaban ser o no más fuertes, hay un tema, que, desde nuestro punto de vista, no vemos que se haya tocado.

El de las autoridades, estatales, municipales y de la propia federación.

Veamos:

Todos los clubes tienen la obligación de solicitar los servicios o apoyos de diversas autoridades y servicios de emergencia, tanto estatales como municipales; esto se realiza mediante una solicitud dirigida a los responsables de los cuerpos de policía, protección civil, así como servicios médicos, como la presencia de la Cruz Roja. El club, bien puede enviar un calendario de toda la temporada que el equipo jugará como local para que las autoridades lo agenden con anticipación, pero tenemos entendido que partido a partido, ratifican la petición de los servicios y apoyos. Y más aún: regularmente, cuando se antemano se sabe de que el caso amerita mayor vigilancia, como por ejemplo en la liguilla y partidos de gran rivalidad, comisionados del club para esas situaciones, se reúnen con las autoridades para planear la seguridad.

De acuerdo con las declaraciones del propio gobernador del estado, aseguró que, si hubo presencia del cuerpo policiaco, aunque nadie vimos a un solo policía ni en el campo, ni en las gradas, solo los mentados guardias de seguridad privada, que en ningún estadio pueden atender contingencia como la suscitada en Querétaro. Luego entonces, los según 137 policías asignados, tampoco pudieron evitarlo. En pocas palabras, las autoridades también fallaron y por lo tanto hay responsables a quienes se debe sancionar.

Y que podemos decir de la federación.

Existe la figura de un comisario, al que se le paga buen dinero. Su responsabilidad es llegar con dos horas o más de anticipación al estadio, para vigilar que todos los protocolos de seguridad y otros detalles de cumplan al pie de la letra. El comisario, debió reportar en tiempo y forma la falta de vigilancia oficial tanto para el resguardo de la porra del Atlas, como la ubicada a nivel de cancha. La Federación Mexicana de Fútbol, así como el club, sabía de antemano que era un juego de alto riesgo por lo antecedentes registrados en el pasado. El árbitro simplemente debió de recibir la orden de ni siquiera llamar a juego ante tal situación. Los silbantes, atienden las decisiones del comisionado en este tipo de casos. Luego entonces, el comisionado, también tiene parte de lo sucedido en Querétaro, simplemente tuvo tiempo suficiente para dirigirse a quien correspondiera para llamar a más fuerzas policiales.

Nos parece que la federación debe sostener lo que en un principio se intentó: no darle cabida a las porras o grupos de animación visitantes, situación que no cambia el hecho de que cualquier aficionado pueda seguir a su equipo de manera personal. Ojalá que los medios de comunicación dejen de utilizar la palabra “barras” porque, a como están las cosas, son prácticamente un sinónimo de violencia.

Lo que vendrá para Querétaro, lo inmediato ya lo sabemos: jugarán en su estadio a puerta cerrada, será manejado por el Grupo Caliente, en lo que encuentran a nuevos dueños. Varias plazas se apuntan por si hay oportunidad de que el equipo salga de ese estado. Morelia, Veracruz, Celaya y hasta la mismísima capital a través de los dueños del Atlante, suspiran por comprar esa franquicia, por acá nuestros paisanos, también anhelan por que el Banorte tenga de vuelta fútbol de primera división, pero nos parece que eso está muy lejos de suceder por razones que todos conocemos, al menos que desaparezca Dorados o lo vendan para evitar lo de la mentada multipropiedad. Qué más quisiéramos, pero la verdad es que a nivel profesional hay plazas más futboleras que Culiacán.

Para terminar, estamos bien atareados por la organización del libro de todas y todos los y las futbolistas del estado Un Siglo de Fútbol en Sinaloa, de ahí nuestra ausencia en este espacio, créanos es una tarea con muchos puntos que atender. Le recordamos que el evento será el 25 de marzo a las 18 horas en la Torre Académica de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Simplemente un escenario de lujo.

Nos vemos mañana

Antoniovelazquez13@hotmail.com

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