Más allá de su pasión por el fútbol (es reconocido hincha fanático de San Lorenzo de Almagro), nunca deja de reconocer su cariño por todos los deportes en general.

Aparte, también se lo recuerda por recibir a cuanto equipo deportivo busca visitarlo en el Vaticano, o sus charlas con Diego Armando Maradona.

También es reconocida su gran colección de obsequios deportivos recibidos de diferentes íconos del deporte.

Ahora, en una entrevista concedida al periódico italiano La Gazzetta dello Sport, el máximo exponente de la Iglesia trazó un paralelismo entre el atletismo y la religión.

«El atleta es un poco como el santo: conoce la fatiga pero no le pesa”, remarcó Francisco.

Al mismo tiempo, detalló: «El sacrificio es un término que el deporte comparte con la religión. A nadie le gusta trabajar porque la fatiga es un peso que te rompe. Sin embargo, si en la fatiga logras encontrar un significado, entonces tu yugo se hace más ligero».

«No basta con soñar con el éxito, hay que despertar y trabajar duro. Por eso el deporte está lleno de gente que, con el sudor de su frente, ha vencido a los que nacieron con talento en sus bolsillos. Por eso nos conmueven ciertas victorias», sostuvo en la entrevista exclusiva brindada al diario deportivo.

Contra el dopaje

Al mismo tiempo, el Papa también habló del juego limpio, de la transparencia y de las sustancias prohibidas: «La práctica del dopaje en el deporte no es sólo hacer trampas, sino también querer robar a Dios esa chispa que, por sus designios, ha dado a algunos de forma especial. No es solo una estafa, es algo que anula la dignidad».

“Las historias de grandes logros nos llevan a pensar que el gesto deportivo es una especie de ascetismo», remarcó.

Finalmente, el religioso trazó un paralelismo entre la fe y los diferentes desafíos que se presentan en los deportes extremos: «El deporte lo representa muy bien: me imagino escalando 8.000 metros, buceando en el abismo, cruzando los océanos como intentos de buscar una dimensión diferente”.

Con un equipo de atletismo

Para aquellos que no lo saben, es bueno comentar que dentro del Vaticano se creó un equipo de atletismo propio.

Allí, hombres y mujeres que ocupan diferentes roles en la Iglesia se pueden sumar y representar al Vaticano en diferentes competencias.

Varios curas y monjas suelen anotarse en carreras de running, o incluso en maratones, y llevar los colores de la Iglesia.

Alrededor de 70 conforman «Athleta Vaticana» y el entrenador designado es nada menos que Fabrizio Donato, bronce olímpico en triple salto en los Juegos Olímpicos de Londres 2012

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