El cruzazulismo está de luto. Hoy se confirmó el deceso de Héctor Pulido, uno de los jugadores que más lustre le dieron al club y que fue parte fundamental de la mejor época de la Máquina. Aunque no surgió de las fuerzas básicas de Cruz Azul, a don Héctor Pulido siempre se le identificó como un celeste de cepa.

Llegó cuando el equipo estaba en Segunda División, logrando el ascenso en la temporada de 1964; después fue pieza clave en la media cancha celeste, conquistando los títulos de 1968-69, México 70, 1971-72, 1972-73 y 1973-74. Por su gran despliegue físico se le llegó a conocer como El Ocho Pulmones.

Después de retirarse como futbolista, Héctor Pulido tuvo su oportunidad en el banquillo de La Máquina, disputando la final que se perdió ante Chivas en la temporada 1986-87; después estuvo varios años al frente de las Fuerzas Básicas. Su última aparición pública fue en la final del Apertura 2018 entre Cruz Azul y América, cuando fue invitado por el club celeste para llevar el trofeo de campeón. LA LEYENDA DE LA MÁQUINA En 1962 el joven Héctor Pulido, originario del pueblo de Numarán, Michoacán, fue reclutado por Cruz Azul para unirse a sus filas.

En ese año La Máquina aún no existía como tal, el equipo estaba en construcción en la Segunda División y el pueblo donde estaba asentada la Cooperativa aún era conocido como Jasso.

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