Por lo menos a la repesca pero el Puebla está invitado a la fiesta grande del futbol mexicano, en el último juego de la temporada regular, con gol de penal, si, ganó por la mínima diferencia ante el Toluca en el Estadio Ciauhtémoc, pero está adentro.

Destacaron el guardameta Antony Silva y los jugadores de campo Israel Reyes y Gustavo Ferrareis; por supuesto el ejecutador del penal Christián Tabó, se aplicaron sobre todo en el segundo tiempo, exorcizaron a los Diablos Rojos del Toluca para sitiarlos, los mexiquenses terminaron con ocho derrotas consecutivas en el torneo.

Si hoy La Franja cuenta con su pase para la repesca es porque su fuerza radica en el equipo, atrás Silva, Reyes y Ferrareis mantuvieron el viernes la línea de la segunda mitad del torneo atajando o cruzando de forma milagrosa para mantener al equipo de pie, compitiendo en un partido definitivo porque el rival venía por todo con el objetivo de regresar a los primeros cuatro puestos de la tabla general.

El marcador no se movía, los “equipos se construyen de atrás hacia adelante”, un Puebla sólido en defensa creyó en sí y se lanzó por el juego en la reanudación.

Guillermo Martínez se ha vuelto fundamental en el esquema de Larcamón, la tuvo en dos ocasiones; pero el delantero en la primera del complemento la mandó apenas por fuera de media vuelta y luego se topó con un Oscar Ortega firme, listo para jugarse el físico soportó un remate a quemarropa del “grandote” para desviarlo a tiro de esquina para así mantener el cero en el Cuauhtémoc.

Mediante una falta clara y evidente con abrazo de por medio, ocasionó el único gol, Guillermo Martínez les abrió el camino a los Camoteros y Brian Samudio derribó al delantero enfranjado, enfrente del árbitro central Jorge Antonio Pérez Durán de frente a la acción.

El nazareno conservador espero a revisar el VAR para no dejar lugar para las dudas, marcó la pena máxima, Christian Tabó, no perdonó y batió a Gustavo Gutiérrez para confirmar la presencia de La Franja en la repesca y no de panzazo; sí con todas las de la ley cuando ninguno creyó en este equipo tras su pobre arranque de torneo.

Aún falta ver si al Pueblita o al Pueblota, según su próximo desempeño, le toque bailar con la más fea, pero sin duda es todo un caballo de troya, un trabuco que tendrá que resolver el rival sobre la marcha, porque a veces no se sabe a que juegan los blanquiazules, si al contra golpe, la jugada personal, en conjunto, es equema de pizarrón tantas veces ensayado o alguna pincelada inspirada.

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