Luego de obtener un bronce en los Juegos Olímpicos de la Juventud Nanjing 2014, Noé Alí Chama se quedó fuera de los del verano en Río de Janeiro 2016.  

Con apenas 16 años de edad, el andarín decidió dar un paso al costado y postergar el sueño para el siguiente ciclo. 

“Recuerdo que estaba muy joven y había 12 marchistas con marca mínima, para nosotros, buscar clasificar era tirar una moneda al vacío y adelantar mi proceso. Mi entrenador y yo optamos por enfocarnos en Tokyo y cumplimos la meta de clasificar”, compartió el especialista en los 20 kilómetros. 

Noé, de 23 años de edad, confía en que el arduo trabajo que ha realizado durante los últimos cinco años le redituará en un buen resultado. 

“Tengo expectativas altas para los Olímpicos, puedo decirles que van a ver a un mexicano que no se raja y suda la playera a full”. 

La postergación de los Juegos obligó al equipo del andarín a modificar su plan de trabajo. 

“Se ajustaron fechas para llegar a Japón en mi mejor momento deportivo, tuvimos cuidado en no sobrecargarme de entrenamiento y realizar chequeos internos en la recta final de la preparación. Estoy listo para competir, enfrentar a los rivales asiáticos y europeos, que son los que más crecimiento han tenido los últimos años”. 

El capitalino presume dos personalidades: “Noé como atleta es muy agresivo en lo deportivo, aguerrido y exigente consigo mismo, como persona soy muy tranquilo y alegre; siempre me encargo de separar esas dos facetas y enfocarme en enfrentar batallas sólo cuando se deba”. 

Una de las figuras a seguir de Chama es el medallista mundial Eder Sánchez. 

“Lo vi competir en Beijing 2008, aunque no logró medalla, fue un digno representante de México”, concluyó.

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